EN EL TRABAJO NO!!

Sí, ese segundo hogar, la oficina.

Pero no “hogar” en el sentido de comodidad física, como a veces podemos pensar. No es curioso que, luego de un tiempo, las 8 hs. diarias de compartir espacio y ver las mismas caras se transforme en “lo habitual”, en un sitio de confianza y seguridad. Como sea, no dejes que eso te engañe: te contamos qué 10 cosas no debes, NUNCA, hacer en el trabajo en relación a tu imagen, para que te sigan tomando en serio:

1.- LLEGAR CON EL PELO MOJADO: Un buen peinado tirante y con el pelo mojado no nos preocupa. Hablamos de pelo suelto, apenas cepillado (a veces con las manos), con goteras de agua incluidas. Mal hecho. Tu pelo mojado puede decir dos cosas de tu personalidad: que te importa poco prepararte sobre la hora y llegar como si no hubieras podido terminar con vos misma; o que en general tenes un mal manejo del tiempo. Ni hablar si tu arribo se retrasa más allá de tu horario de entrada pactado. Y si no pudiste con vos misma, cómo vas a poder manejar tus responsabilidades laborales en tiempo y forma?

2.- VESTIR ROPA DE NOCHE: Una prenda versátil es una bendición, pero aquellas destinadas exclusivamente al club o fiestas están fuera de rango. Pequeño vestido negro, permitido; brillos, colores locos y croptops, no. No, no y no. Si no estás segura de poder cumplir esta regla, te ayudamos con un pequeño tip aquí.

3.- CHICAS A LA VISTA: El escote excesivo da una mala idea de tus dones. Mientras te paguen por tu trabajo y no por tu cuerpo, procura mostrar lo que sabes más que cualquier otra cosa.

4.- DEMASIADO CORTO: El mensaje es igual que arriba. Un buen largo es 5 dedos por encima de las rodillas. La pauta está en poder sentarte sin tener que preocuparte si se puede divisar algo, así que manteniendo el largo alrededor de las rodillas, estaremos bien.

5.- BLING-BLING: Colmar tu look de accesorios puede ser divertido para la playa, el club o una fiesta. Pero cualquier ruido que pueda distraer del trabajo (ni hablar de una exposición dentro de una reunión laboral), es una mala idea. Elegir uno, a lo sumo dos accesorios separados, dará una imagen de buen gusto y evitará que suenes – anunciándote  – al entrar a la oficina.

6.- A SUDAR AL GIMNASIO: La ropa deportiva (incluyendo pantalones cómodos de yoga y zapatillas) están completamente vedadas en el ámbito laboral. De lo contrario, tu jefe podría pensar que estás preparada para salir corriendo en cualquier momento, y que eso te importa más que representar correctamente a la empresa.

7.- DEMASIADO PERFUME: Lo entendimos, usas fragancias internacionales. Pero a menos que quieras a toda la oficina estornudando, preferimos que dejes una leve brisa perfumada antes de que seas una muestra con piernas de las notas chipre de lo último de Carolina Herrera. Calidad no es cantidad. (Y no, el cigarro no se tapa con perfume)

8.- ZAPATOS DE DISEÑO: Mantenelo simple, las cuñas plateadas con givré son para una fiesta, no para ir a la oficina. El charol multicolor y los tacos con forma de serrucho al estilo Lady Gaga tampoco son buena idea… Tener en mente que tus pies sufrirán 8 hs de postura antinatural es un buen incentivo. Pegate a él.

9.- MANOS Y PIES NO HECHOS: A excepción de aquellas que trabajan en fábricas, o realizando artesanías, no habla bien del quehacer propio que las extremidades del cuerpo estén descuidadas. Eso se ve fácilmente al estrechar la mano: cayos, lastimaduras, quemaduras y raspones se traducen en torpeza. Las manos y los pies son la parte del cuerpo sobre la que tenemos mayor control motriz. Y su presentación viene, muchas veces, por delante de nuestra primer palabra.

10.- ARCOIRIS: El violeta y el naranja son un dúo inesperado pero aceptable. Si sumamos fucsia, amarillo y verde, probablemente sea más fácil ir a trabajar en el Cirque du Soleil que ser tomadas en serio por jefes, compañeros y colegas. Créanme, todos hablarán de ello, y no de la mejor forma. Mantengan el guardarropas profesional en tonos de confianza (ya hablaremos de eso).

Evitar estas acciones es comenzar con el pie derecho.

Y uds, ¿qué no harían nunca en el trabajo en relación a su imagen? Esperamos sus experiencias!

Organiza tu closet para organizar tu vida

Si sos como yo, seguramente te paras cada mañana frente a tu closet y das dos mil vueltas hasta decidir qué ponerte. No porque no tengas nada, o porque no te guste nada, sino porque es difícil saber qué humor vas a llevar el resto del día, y la ropa DEBE acompañarlo. Indefectiblemente.

Entonces derrochas al menos 30 o 40 minutos por día tratando de encontrar el outfit adecuado, o la prenda que tenías en mente, hasta que finalmente logras dar con algo aceptable para encarar el día. Todo sería más fácil sin, en medio, no te toparas con ropa que no usas, que no te sirve para la ocasión, o que no es enteramente representativa de tu persona a estas alturas.

Te damos los 10 tips salvadores para organizar tu closet perfecto para tu estilo de vida. Ahí van:

1.- DESCARTA: Todo lo que no sea de tu talle, de la temporada, o de tu agrado. No significa que debas tirarlo, habrá ítems para regalar, otros para guardar y otros para tenerlos no tan a mano. Mantener el closet con la ropa que DE HECHO USAMOS es una gran ayuda a la hora de encontrar lo que tenemos en mente, o prendas que sirvan.

2.- CLASIFICA: Si hay prendas que SÓLO deban usarse para salir (fiestas, salidas con amigos, citas, etc.), ubicarlas en un sitio diferenciado de las prendas para la oficina o para estar en casa puede allanar el camino hacia una decisión más fácil. Y también, lo aseguro, ayuda a presentarse de forma adecuada en cada ámbito.

4.- MECANIZA: Cada una encontrará su forma de hacerlo funcionar, yo tengo la seguridad de que mecanizar el orden de prendas de acuerdo a tipo y color me facilita mucho las cosas. Todas las faldas están juntas, y en su búnker se encuentran ordenadas por color. Igual con los pantalones, y sobre todo las remeras y blusas. También será útil a la hora de realizar combinaciones.

5.- VOLVER A LOS BÁSICOS: Separa también los básicos: remeras de tiras, musculosas y mangas cortas lisas y en blanco o negro; o jeans en buen estado; son todos elementos que pueden servir para una salida, estar en casa o ir a trabajar. Así que, para no preguntarte en qué ocasión los usaste la última vez y dónde estarán ahora… lo mejor es darles el privilegiado lugar de comodín.

6.- COLGADOS O DOBLADOS? Asegurate de colgar todo aquello que deba quedar en las mejores condiciones antes de usarlo (más allá de repasarlo con la plancha), y de man tener doblado todo lo que pueda perder forma si lo colgamos. Faldas, pantalones, camisas y sacos DEBEN estar colgados. Remeras y shorts, doblados. Recuerden que los jeans no se marcan fácilmente como otro tipos de pantalones, por lo que pueden recibir un tratamiento diferenciado. Lo crean o no, yo los enrosco.

7.- UTILIZA LAS PUERTAS: Ya sea para colgar accesorios, joyería, scarves o cinturones, el espacio de las puertas no sólo es aprovechable por sus dimensiones, sino porque permite ver el accesorio cerca de la ropa, incentivando tu creatividad a la hora de usarlos.

8.- RELLENA: Mantener los zapatos y carteras en buen estado contribuye no solo a la presentación, sino al abanico de opciones. Mientras más zapatos haya disponibles, probablemente a más variedad de prendas te arriesgarás. Para ello, rellenalos en la medida justa para que no pierdan su forma ni se estiren.

9.- AJUSTA: Cerciorate de tener las prendas correctas para tu tipo de cuerpo. De esta forma sabrás que todo te queda bien más allá de esos días donde “nada te queda bien”, de una forma objetiva. El “qué me pongo?” se va a reducir drásticamente a la funcionalidad y el color de las prendas, y ya no a su forma.

10.- USAR SIN ABUSAR: Dicen por ahí que usamos aproximadamente un 20% de las prendas que tenemos en nuestro closet. Soy de creer que eso nos limita en muchas formas, así que sumando la efectividad de la lavandería, uso la ropa una vez y la separo. No siempre irá a lavarse (dependiendo de qué sea y cuántas veces lo haya utilizado), pero de seguro no estará en mi vista durante esa semana, dando lugar al resto de las prendas. Luego podrá volver a su lugar.

A vaciar el closet!

Vestirse para el éxito

Dress for succes no es una simple frase en la industria de la moda. Es, quizás, una de las más utilizadas, y de seguro la más infravalorada. No se trata de vestirse de forma adecuada para encarar un trabajo, o una posición social deseada. No se trata tampoco del éxito entendido económicamente.

Puede sonar inadecuado y utópico, pero creo que “el éxito” es alcanzado cuando uno se convierte en lo que quiere ser, en su aspiración personal, y ello conlleva todo un universo. Así, “vestirse para el éxito” se transforma en una metáfora de preparación para una meta. No hablamos de ropa, repito, ni de avanzar en algún ámbito de la vida. Hablamos de LA META.

Y entonces la pregunta del millón surge: ¿Cuál es la meta? ¿Qué – o quién – quiero ser? Bien, si tienes la suerte de saberlo, ya estás a mitad de camino. Si incluso puedes visualizarlo, tu mente está allí; y si tu cabeza está allí – dicen – el cuerpo le sigue.

A las mujeres nos enseñan, desde niñas, a desear ciertos estereotipos: queremos ser lindas, flacas, rubias, morochas, atléticas, con dinero, inteligentes, independientes, amas de casa, madres. Lo que sea. Estoy segura de que cada una tiene su lista en mente. Manténganla. También estoy segura de que en unos minutos saldrá volando.

Puede que la mayoría de esas cosas no tengan que ver con COMO o QUIENES queremos ser, sino con QUE queremos ser. Y eso nos cosifica, nos ubica en una función. Madres. Amas de casa. Trabajadoras independientes. No nos define, apenas describe algunos de nuestros roles. Pero si ponemos la cabeza en blanco van a surgir nuevas metas, de esas que tienen que ver con nosotras mismas sin involucrar a nadie más. Divertida, segura, sonriente, chistosa, paciente. Esa es la lista que funciona. Es la que nos lleva a ser felices, ¿acaso ese no es el mayor éxito?

Y entonces, cobran razón todo el resto de las frases: La belleza comienza en el momento que una decide ser una misma; El mejor maquillaje que una mujer puede usar es su sonrisa. Vístete para el éxito. Para TU tipo de éxito, para el éxito de tu persona. Para saber cómo llegar a un lugar sólo es necesario saber de dónde partimos. Va a ser fácil conquistar el resto.

Así que hagamos un trato. No nos vistamos para la sociedad, para el trabajo, para correr cómodas a los niños mientras vamos al parque. Vistámonos para mostrar cómo somos: divertidas, audaces, con confianza en nosotras mismas, sencillas, pacíficas. Lo que sea. Lo que seamos. Ése es el éxito.

Bienvenidas!